La seducción es el camino más corto a cualquier meta

¿Cuál es el camino más corto para alcanzar una meta?. La seducción, responde la periodista y filóloga española Vis Molina en “Seductoras, vidas y logros”, un libro por cuyas páginas pasean desde Ava Gardner, María Callas, Jackie Kennedy, Mata Hari, hasta Carla Bruni y Michelle Obama.

Mujeres muy diferentes, pero todas ellas, en su estilo, son un ejemplo de que la seducción, entendida en un sentido amplio, parece un método altamente eficaz para lograr un fin, según mantiene Molina en su obra editada por Península y que sale a la venta este jueves.

“Se consiguen más cosas seduciendo que imponiendo”, dice, en una entrevista con Efe, Molina, quien ha dedicado un año y medio de su vida a escribir los retratos de unas mujeres que tienen el denominador común de ser de rompe y rasga.

Mujeres que “han conseguido muchísimas cosas en su vida a través de sus armas de seducción, pero no solamente entendidas -precisa- desde el punto de vista sexual”.

“Todas son mujeres muy apasionadas por la vida, muy vitales, mujeres que han querido dejar su huella en el mundo”, y para trazar sus perfiles Molina las agrupa en cuatro apartados: las que han seducido desde la pantalla cinematográfica, por su intelecto, en la política o las que han sabido enamorar a hombres de “sangre azul”.

Ella, por su parte, no lo oculta. Siente “debilidad” por la “arrolladora” y “guapísima” Ava Gardner, una actriz con “una personalidad y un magnetismo tremendos. Le encantaba la vida, era optimista, vital, una juerguista empedernida”.

“Llegó a Madrid, le encantaba Madrid, le gustaban los toros, los toreros. Se lo pasó muy bien, era una mujer divertida y simpática, que conectaba con todo el mundo, con los de arriba, con los de abajo, con hombres, con mujeres, se metía a todo el mundo en el bolsillo”, explicó.

También le parece “interesantísima” Coco Chanel, “una mujer ambiciosa, muy trabajadora. Todo lo consiguió con muchísimo esfuerzo. Ella venía de una clase social muy sencilla, pero fue muy inteligente y supo utilizar a los hombres para lo que quería, que era hacerse una carrera”.

“Tuvo relaciones con amantes muy importantes emocionalmente para ella y los escogía entre clases pudientes, de manera que le servían para introducirse en unos círculos a los que ella no hubiera tenido acceso de otra manera. En ese sentido fue muy lista, lo supo utilizar muy bien, le dejaron dinero que ella fue devolviendo, para esto era muy cumplidora y puntillosa”.

Chanel “se sirvió de sus armas y eso que no era una mujer guapa, ni mucho menos, pero sí que desplegaba un enorme atractivo por eso, porque en su época las mujeres no tenían profesión y ella supo hacérsela y eso que venía de la nada”, destaca Molina.

Y si Chanel es su personaje favorito dentro del capítulo que dedica a las mujeres que destacaron por su intelecto, Carmen Díez de Rivera lo es en el apartado sobre la “seducción política” por encima incluso de la “cerebral” Jackie Kennedy o la “llamativa” capacidad que tuvo Eva Perón para movilizar a las masas.

La llamada “musa de la Transición” española le parece a Molina una mujer “muy interesante”, ya que era “muy inteligente, con carácter, carisma y guapísima”.

Fue, recuerda, jefa del gabinete de Adolfo Suarez en el primer gobierno de la Transición y una mujer que tuvo una experiencia vital muy dura: Era hija ilegítima de Ramón Serrano Suñer, que era cuñado y ministro de Francisco Franco. Se enamoró de su propio hermanastro sin saberlo y supieron que su relación era incestuosa cuando estaban haciendo los tramites para casarse.

Del mundo de la política Molina también destaca a la “ambiciosa” Carla Bruni, una “auténtica devora hombres, con un carrerón tremendo”, y a la “franca y directa” Michelle Obama.

La primera dama de Estados Unidos tiene, según estima Molina”, una “personalidad muy atractiva, muy diferente”, y “conecta muy bien con la gente”, por lo que cree que “va a decir muchas cosas” y “nos va a dar muchas sorpresas”.

En este libro de y para mujeres -ya que son éstas las que más libros compran y leen-, Molina ha querido hacer hincapié en que la seducción no es sólo sexual sino que abarca más matices, porque en definitiva todos tenemos que seducir en nuestra vida cotidiana, en nuestro trabajo, en nuestra familia, en el día a día.

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