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El 20 de junio de 1971 se estrenó en México “el programa número uno de la televisión humorística”, El Chavo del Ocho. La página de búsqueda Google, lo conmemora con un doodle que muestra a Quico, la Chilindrina (aunque por el color del traje podría ser la Popis) y el Chavo.

A 45 años de su primera emisión y a pocos días del fallecimiento de Rubén Aguirre – quien diera vida al profesor Jirafales, el mundo recuerda a entrañables personajes como la Chilindrina, doña Florinda, don Ramón y doña Clotilde, la bruja del 71.

Producida por Televisión Independiente de México (más tarde, Televisa), el programa era una sátira social que narraba la vida de unos niños que residían en una vecindad de México. El protagonista, El chavo (interpretado por Roberto Gómez Bolaños), era un niño huérfano que vivía en un barril en el patio y que siempre estaba con sus amigos Quico (Carlos Villagrán) y La Chilindrina (María Antonieta de las Nieves). Estas travesuras terminaban siempre sacando de quicio a los adultos como Don Ramón (Ramón Valdés), Doña Florinda (Florinda Meza) o el señor Barriga (Edgar Vivar).

Según Gómez Bolaños, el target de El chavo era el público adulto, no imaginaba que fuera a gustar tanto en los niños.  El diario El país señala que fue tan exitoso como programa familiar, que en 1973 ya era transmitido por varios países de Hispanoamérica y tenía altos índices de audiencia. Se estima que en 1975 más de 350 millones de telespectadores lo veían cada semana.

Curiosidades:

  • El nombre de “El Chavo del Ocho” se refiere al hecho de que el programa inicialmente se transmitía por el canal 8, aunque más tarde cambió de frecuencia y se convirtió en el canal 9. Después, se justificó con el número del apartamento en el que vivía el Chavo.
  • Su contenido fue calificado por la crítica como “vulgar”, “bobo e insulso”, “enajenante” y “no recomendable”. De hecho, una de las principales críticas fue la violencia explícita a través de los golpes e insultos entre algunos de los personajes.
  • Hay un capítulo de ‘El Chavo del Ocho’ que nunca se emitió. En el episodio 142, el Chavo moría atropellado. Fue un experimento del creador, Gómez Bolaños, que no gustó a los actores y amenazaron con dejar el rodaje. Según los rumores, consideraba que estaba cayendo en la monotonía y quería hacer algo distinto que jamás se hubiese visto en televisión. Una de sus hijas, psicóloga, le advirtió de las consecuencias que esto podría ocasionar en los niños, lo que, unido a la reacción de los intérpretes, le hizo cambiar de opinión. Finalmente nunca vio la luz.
  • El Chavo no vivía en el barril (aunque a veces se insinuaba). El Chavo compartía su casa con alguien que nunca apareció (al igual que la puerta del piso). Gómez Bolaños reveló en su libro que el Chavo llegó a su apartamento tras escaparse de un orfanato en el que le pegaban. Nunca conoció a su padre y su madre lo abandonó. Un buen día no fue a buscarlo a la guardería y lo trasladaron al centro de acogida. Al huir, una anciana lo encontró en medio de la calle, donde vivía con otros niños que se drogaban, y se lo llevó a su casa. La mujer murió al día siguiente.
  • Nunca se supo el verdadero nombre de El Chavo, ya que todas las veces que intentaba decirlo era interrumpido.
  • Carlos Villagrán era famoso por tener siempre los carrillos hinchados de aire. Pero, por extraño que parezca, no usaba ningún tipo de relleno en las mejillas. Sólo las llenaba de aire y hablaba al mismo tiempo.
  • El Chavo del Ocho cuenta con un total de 290 episodios, ha sido traducida a más de 50 idiomas y desde el 2006 tiene incluso una versión animada.